Exposición en la Galería Álvaro 1996

Calle Gloria 9, Sevilla

CASQUETE DE PRADO, ENTRE LA REALIDAD Y EL ENSUEÑO

 

 

Pintor segureño de nacimiento y sevillano de formación, Antonio Casquete de Prado proclama en su obra la convicción de que el arte no es sólo inspiración ni sólo técnica, sino la fusión intima de ambas cosas, y así en su quehacer brilla siempre la señoreadora prestancia del pensamiento y del sentimiento, que no se someten al ominoso yugo de la disciplina rutinaria, aunque siempre se manifiesten
sustentados por el convincente soporte de una noble artesanía concienzudamente aprendida y cultivada.

 

Casquete de Prado supo romper con el tópico de una tentadora y cómoda tradición, y se lanzó a una interesante búsqueda de valores cualitativos y humanos, que no son de ayer ni de hoy, sino de siempre, y así entró en órbita de actualidad, sin renegar, ni mucho menos, del pasado. Y sus anhelos se lograron y se mantienen en alta tesitura creadora en el momento presente, que es de áurea plenitud, en permanente actitud de apertura hacia el avance.

 

Desde sus producciones iniciales hasta hoy, en una evolución lógica, normal y positiva, ha llegado a una depuradísima y sugeridora expresión, cuyas motivaciones temáticas, mayoritariamente paisajisticas, se nos ofrecen, una vez que han pasado por el fino tamiz de la sensibilidad del pintor, traducidas en armoniosas y equilibradas interpretaciones, cuyo dibujo irreprochable se enaltece con las galas de inefables gradaciones de un cromatismo inmaculado, de extraordinaria potencialidad expresiva y superlativa delicadeza, rico en finos matices contenidos en gamas sutiles A través de acentos muy personales, Casquete de Prado logra la esencialidad de la forma y la autonomía comunicativa del color establece un perfecto equilibrio entre la idea y la representación, un acuerdo entre lo real y lo ideal, entre lo finito y lo infinito, entre lo visto y lo soñado, que es en definitiva la belleza.

 

La obra de Casquete de Prado, honda, cultivada, trascendida de sutilezas orientalistas, ostenta una armónica purificación formal y cromática, así como gratos efectos específicamente pictóricos, ennoblecidos por cdlidos acentos poéticos. En ella se contraponen en tensión y contraste las estructuras del espíritu y las de la materia, con la cual toda voluntad ha de chocar, si quiere obligarla a entrar en su sistema de coordenadas.

 

El pintor siente la realidad del espacio como una segunda creación; pone de manifiesto su personal visión interpretativa, que bordea los linderos de la abstracción, y se acerca a los enigmas y armonías de lo existente. Realizar no es copiar, sino -rigurosamente- edificar, construir, interpretar.

 

Por tanto, en el binomio espíritu-objeto se concede el valor supremo a que la estructura espiritual se mantenga pura y clara. Este segundo mundo se parece entonces al existente, pero sigue siendo un mundo purificado, un mundo de referencia. No podemos brincar fuera del mundo existente y saltar a los espacios libres del espíritu puro.

 

Así concibe su pintura Casquete de Prado, que nos transmite su atrayente realidad personal, en sus deliciosos paisajes, realizados con amorosa fruición y hábil mano, así como en sus estilizados gallos y peces, de dinámicos ritmos, y en sus jugosos floreros, de muy ágil factura.

 

Finura, elegancia y variedad, dentro de una fecunda unidad, son también caracteres importantes de las sugestivas creaciones del pintor extremeño-andaluz, compuestas como sinfonías de color, en las que afirma su convencimiento de la nobleza del decorativismo, condicionada al logro de los valores básicos de la creación estética, lejos de la órbita de lo meramente descriptivo.

 

Las obras de Casquete de Prado que, engalanan la entrañable galería fundada por el inolvidable Alvaro son los frutos sazonados de una fecunda evolución, secuela afortunada de años de trabajo intenso, extenso y continuado, en los que el artista ha dado elocuente testimonio de fidelidad a el mismo, acreditativa de la autenticidad de su vocación.

 

 

 

Manuel Olmedo
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

Portada catalogo exposicion 1986. Galería Álvaro. Antonio Casquete de Prado
Portada catalogo exposicion 1986. Galería Álvaro. Antonio Casquete de Prado

Portada del catálogo de la exposición